Archivo para Noviembre 2010

ACABO DE ESCUCHAR QUE VAMOS BIEN

Acabo de escuchar que vamos bien
y una caña me cuesta
más de doscientas diez pesetas.

La esperanza de vida está cerca de ochenta
y José Luis ha muerto con sesenta y cinco
(qué poca esperanza me da esa esperanza).

Cuando dormíamos poco en la cama
tú me ponías dos, tres, cuatro,
alguna vez, cinco estrellas.
Ahora duermo menos
y ya no hay luminarias.
En lugar de condones llevo un pastillero.

¡Hay que joderse, qué bien vamos!
lo dicen en la radio,
ellos sabrán por qué lo dicen.

PEDRADAS

Siento pedradas en la frente camino de la costa,
quiero  llegar al mar y sus infinitas vías de escape.
La sangre se  derrama veloz sobre mis ojos
y  me impide la vista del sendero hasta el rompiente de las olas.
Huele a sargazo y a sal recién vertida,
hay un ruido de agua que escapa en los canchales,
piedras que rompen con odio los pasos y las dunas.
Es peligroso marchar hacia la costa,
mirar detrás del arenal.
Hay que llegar por fin al mar,
posar la huida en la corriente y las cálidas aguas
que se ofrecen a llevarnos al océano.

|